CELIDONIA

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Llamada también Hierba de la golondrina, Celidonia mayor, Celidonia de jardín, Culebrilla.
Descripción.—Se trata de una hierba muy corriente, que crece sobre muros viejos, entre ruinas y en terrenos abandonados. Es una de las plantas que parece seguir el paso del hombre, pues se da con mayor frecuencia cerca de donde éste vive que en lugares deshabitados. Alcanza aproximadamente unos 60 cm. de altura, es li geramente vellosa y los tallos son quebradizos y CStán llenos de un líquido de color amarillo in tenso. Las hojas son aterciopeladas, de color gris en la cara inferior, y sus dimensiones oscilan entre 15 y 30 cm. de largo por 5 y 8 de ancho. Crecen unas enfrente de otras y están profun damente dentadas. Las flores son de color ama rillo brillante, con cuatro pétalos en un cáliz formado por dos partes huecas. Unas estrechas vainas contienen las semillas, que son de color negro y relucientes.
Parte utilizada. —La hierba.
El nombre Chelidonium procede de la pala bra griega Chelidon, que significa golondrina; ya que, según una antigua tradición, dicha ave Utiliza esta hierba para abrir los ojos de sus crías o para recuperar la vista perdida.
El doctor Fernie afirma que «si se aplica el zumo amarillo del tallo de celidonia a verrugas o granos después de frotarlos suavemente, los curará rápidamente y sin dolor».
Esta hierba constituye un excelente remedio hepático y ayuda también a eliminar los tras tornos de la piel. Se ha utilizado para combatir casos de eccema acompañados de problemas de hígado.
Directrices de empleo.—Se vierte 1/2 litro de agua hirviendo sobre 30 gr. de la hierba seca y, una vez fría, se cuela la infusión resultante. Se tomará un vasito 3 veces al día.
La hierba debe recogerse cuando está fresca. Si se corta entonces el tallo, manará el zumo o liquido amarillo, que se puede emplear para eliminar granos y verrugas.

COCLEARIA

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Llamada también Hierba de las cucharas.
Descripción.—Esta planta crece en las costas pantanosas, y consta de un tallo anguloso y suave, de entre 30 y 35 cm. de longitud, hojas verdes carnosas y estrechas y espesos racimos de florecillas blancas que llegan a alcanzar hasta 30 cm. de altura. Están acompañadas de vainas o cápsulas de forma casi esférica y sabor inten­samente salado. Suele crecer muy cerca de los berros.
El nombre de Hierba de las cucharas se deri va del parecido de las hojas a la forma de las cu­charas antiguas.
Parte utilizada. —La hierba.
«La codearía era conocida ya por los marinos primitivos como remedio para el escorbuto, en­fermedad que resultaba verdaderamente desastrosa, sobre todo en los largos viajes. Le fue re­comendada al capitán Cook, quien la utilizó en sus exploraciones por los Mares del Sur» (C. PierpointJohnson).
Según Culpeper: «Es mejor exprimir el zumo, pues las partes volátiles de la coclearia se pierden al hervir; se trata de un remedio específico para los casos de escorbuto; pero también purifica los líquidos del cuerpo de los efectos negativos de cualquier indisposición o enfermedad, y li bera a la piel de granos, costras y erupciones.»
La coclearia es muy rica en sales de potasio. Resulta un magnífico depurador de la sangre y sirve de ayuda en todos los casos de erupciones cutáneas, incluyendo llagas, granos, furúncu los y abscesos.
Tomadas en forma de ensalada, las hojas de esta planta son sumamente sanas y nutritivas.
Directrices de empleo. —Se prepara una in fusión vertiendo 1/2 litro de agua sobre 60 gr. de la hierba y colando el líquido resultante una vez frío. Se tomará un vasito 5 ó 6 veces al día.

DIENTE DE LEON

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Llamado también Morro de cerdo.
Descripción.—Esta planta crece en los pra dos, pastos, terrenos baldíos, etc., y es bastante conocida como maleza de nuestros jardines. Los tallos alcanzan una altura de aproximada mente 15 cm., y todos ellos están rematados por una flor. Las hojas tienen bordes dentados que se parecen a la mandíbula de un león, con los dientes incluidos. La raíz es larga, de color marrón oscuro y muy amarga, pero sin llegar a resultar desagradable.
Parte utilizada. —Las hojas y la raíz.
Algunos autores antiguos afirman que esta hierba se llama así en recuerdo del león herál dico de color amarillo intenso y con los dientes de oro.
Esta planta era conocida ya por los médicos árabes del siglo XI, época en la que se la cono cía por el nombre de taraxacon, que no es sino la corrupción árabe del término griego trogi-fnon, que significa comestible, aunque tam bién puede proceder de la voz griega faraxos, compuesta por los equivalentes de «desastre» y «remedio».
Fernie afirmaba que, en cierta ocasión, «una plaga de insectos destruyó todas las cosechas de la isla de Menorca, de forma que sus habitantes se vieron obligados a comer sólo hierbas silves tres, sobreviviendo muchos de ellos exclusiva mente a base de esta planta».
La raíz del diente de león es un buen suce dáneo del café, siempre que se tueste y muela previamente. También puede comprarse en latas, y resulta deliciosa tomada como café, con tando además con numerosas propiedades me dicinales.
'El diente de león contiene 28 partes de sodio, y es un excelente depurador de la sangre. Sirve también para destruir los ácidos de la sangre y para conseguir un mejor equilibrio siempre que sea necesario, pues son numerosas las personas con excesiva acidez en la sangre.
Esta planta resulta excelente para combatir numerosos trastornos y problemas cutáneos, especialmente los casos de eccema.
Existe una receta para toda clase de enferme­dades de la piel que incluye agrimonia, gencia na o trébol acuático, acebo de mar y jenjibre, así como diente de león.
Directrices de empleo.—Hiérvanse 60 gr. de la raíz de la hierba en 1 litro de agua, aproxi­madamente, hasta que quede reducida a 1/2 litro. Se tomará un vasito cada 3 horas.
Para preparar la receta a la que nos hemos re­ferido anteriormente, tómese:
15 gr. de raíz de diente de león. 15 gr. de agrimonia. 15 gr. de acebo de mar. 15 gr. de genciana inglesa o trébol acuático. 7 gr. de terrón de jenjibre machacado.
Añádase 11/2 litros de agua y déjese hervir hasta que quede reducido a la mitad. Luego se pasará por un colador y, una vez frío, se tomará un vasito 3 ó 4 veces al día.

DULCAMARA

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Llamada también Sombra nocturna, Hierba de la fiebre.
Descripción.—Suele darse en lugares húme dos y sombríos. Se trata de una planta trepado ra que escala con facilidad en cuanto encuentra un punto de apoyo. Está dotada de tallos fibro sos con numerosas ramas trepadoras, de las que se sirve para ascender. Las hojas son largas y afi ladas. Las flores son pequeñas y crecen en raci mos; su color es púrpura, y cuenta con largas anteras de color amarillo. La dulcamara produ ce unas bayas ovales y de color escarlata. Los brotes, de tono marrón verdoso, son angulares, de unos 12 milímetros de grosor, y en ocasiones verrugosos.
Parte utilizada. —Los brotes marrón verdoso del año anterior.
El nombre de «dulcamara» se debe al hecho de que, cuando se masca el tallo, sabe al prin cipio amargo y luego dulce.
Culpeper afirma en relación con esta planta: «Sirve para eliminar los hechizos tanto en los seres humanos como en los animales, así como toda clase de enfermedades súbitas.»
Esta hierba resulta excelente para todos los trastornos de la piel y, al mismo tiempo, puri fica la sangre.
Estimula la actividad de la piel y los ríñones, contribuyendo por tanto a eliminar las toxinas.
Las quemaduras y escaldaduras responden bien a la aplicación de una infusión de dulca mara.
Directrices de empleo.—Se adquiere el ex tracto líquido y se toma una cucharadita en un poco de agua por la noche y por la mañana.

EQUINACEA

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Llamada también Flor del cono púrpura, Raíz de Sampson, «Sampson negro». '
Descripción. —Se trata de una planta de raíz marrón grisáceo y retorcida; ha sido importada a Europa, pues es originaria de la región de las Grandes Praderas de Estados Unidos, situada al oeste de Ohio.
Parte utilizada. —La raíz.
La equinacea figura por derecho propio en esta obra, debido sobre todo a sus maravillosas propiedades para limpiar y purificar la sangre.
Resulta excelente para toda clase de erupcio nes cutáneas, especialmente carbuncos, fu rúnculos, picaduras de insectos, llagas y heridas.
Directrices de empleo.—Se debe comprar el extracto líquido y tomar 2 veces al día unas 30 gotas del mismo disueltas en agua.

FRESAS SILVESTRES

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Llamada también Fresa de montaña, Fresa de los bosques.
Descripción.—Se trata de la conocida planta de hojas trifoliadas y florecillas blancas, que proporciona unos sabrosos frutos de color rojo intenso o escarlata.
Parte utilizada.—Las hojas.
La fresa silvestre es la progenitora del fruto delicioso y de mayor tamaño, objeto de cultivo y consumo en la mayoría de los países del mundo.
Thomas Tusser escribió en cierta ocasión:
«Si continúan las heladas, tómese como ley el cubrir las fresas con paja.»
Según Gerard: «Hervidas y aplicadas a modo de cataplasma o emplasto, las hojas de esta planta contribuyen a eliminar la sensación de calor y quemazón de las heridas... Las fresas maduras quitan la sed y, si se utilizan con fre cuencia, eliminan las rojeces y el calor de la cara.»
Esta planta resulta excelente para los casos de eccema, y se puede aplicar tanto externamente como tomar por vía oral.
Directrices de empleo.—Añádase 30 gr. de las hojas a 1/2 litro de agua hirviendo y déjese reposar durante unos 10 minutos. Se tomará un vasito 3 veces al día.
Este mismo líquido debería aplicarse exter­namente ala piel.

FUMARIA

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Llamada también Palomina, Palomilla ro mana, Muñecas de cera.
Descripción.—Esta planta crece abundante mente en terrenos no cultivados y también mu chas veces en los campos de maíz. Se trata de una mata delgada y esparcida, con hojas parti das de color azul verdoso. De un común tallo erecto nacen numerosas florecillas rosas agru padas en forma de espigas.
Parte utilizada.—La hierba.
El nombre de fumaria procede del latín fu-mus, o humo de la tierra, lo que puede refe rirse, bien a la apariencia de su follaje, bien a la creencia de que nacía no de una semilla, sino de vapores surgidos de la tierra. Plinio afirmó: «Al igual que el humo hace llorar a los ojos, la fumaria provoca también la aparición de lágri mas, y de ahí su nombre.»
El nombre de «Muñecas de cera» se debe a las florecillas de color rosa con centros de púr pura intenso, tan parecidas a las antiguas mu ñecas de cera.
Según Culpeper: «El zumo de fumaria y bar dana mezclado con vinagre y aplicado suave mente a las zonas afectadas sirve para curar toda clase de granos, costras, pústulas y erupciones que puedan surgir en la cara o en cualquier otra parte del cuerpo.»
Para Gerard, la fumaria representaba una gran ayuda en verano «para todos los aquejados de erupciones».
Esta planta contiene el llamado ácido fumá-rico, tan útil en todo tipo de erupciones cutá neas acompañadas de costras, así como para combatir los granos o barrillos de la cara y las pecas. Ayuda asimismo a liberar a la piel de nu merosos problemas y trastornos.
Directrices de empleo.—Se debe verter 1/2 litro de agua hirviendo sobre 30 gr. de la hierba y, una vez fría y colada la infusión, se tomará un vasito 3 veces al día, o más en casos graves.
 

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